Holograma y Enfermedades
Somos hologramas. La energía y el plano físico, todo lo que tenemos nos es suministrado de la Energía Divina.
Las enfermedades se dan cuando se modifica esta Ley.
Cuando se integra a un órgano algo ajeno, pero de nuestra misma dimensión, traemos materia a la materia, no transformamos la energía en materia. A veces no es por voluntad propia, sino que otros traspasan esa parte de
materia propia, ese plasma y, sencillamente, es acogido por la otra parte. Esto define el cáncer, aunque no necesariamente tenga que llegar a ser plasmado en el cuerpo físico como tal.
Ser independiente, pues, desde este punto de vista, implica salud.
Cada órgano de nuestro cuerpo es un universo. ¿Qué pasaría si metiéramos un universo dentro de otro universo? El primero se sentiría independiente del segundo, empezaría a funcionar por sí sólo, sin embargo, tendría que hacer uso, alimentarse, del primero porque es el que le sustenta.
Ahora, en un órgano, ¿cómo llega a producirse el cáncer? Pues por medio de las emociones.
En cualquier caso, cáncer siempre significa
separación, no independencia, sino falta de interrelación con el medio.
A veces, con respecto a vuestros órganos, y los elementos de nuestro cuerpo, no somos nosotros los dueños.
Tené conciencia de que están en el cuerpo que nos pertenece pero no tenemos asociada nuestra mente a ellos, se lo cedés a otro, ese otro lo usa con su propia mente y sus sentimientos, es el que lo maneja.
Se puede sentir/saber cómo los pensamientos que dice
tener una persona en realidad pertenecen a otra en la que tienen puesta toda su fe o por la que están manipulados.
A veces permitimos que otro entre a actuar en un campo
campo que es nuestro y sobre un sentimiento nuestro edifica otro propio. Si permitimos que esto suceda, estamos dando independencia a un universo ajeno dentro del nuestro.
La mentira también es nociva, porque al mentir no estamos haciendo crecer, desarrollando, nuestro verdadero sentimiento, pensamiento, nuestro funcionamiento genuino. Nos escudamos en la mentira y damos al otro un pedazo de nosotros quedándonos sólo con el resto. El otro puede hacer lo que quiera con ese pedazo, y su reflejo estara en nuestro
cuerpo, o en el suyo. En ambos casos es posible.
Establecer relaciones limpias y claras es sano porque nos colocamos en un lugar real en el universo con respecto a los otros, con lo cual también con respecto a nosotros mismos. Vivimos de este modo nuestra realidad
Debés tener tu conciencia en quien sos verdaderamente, y la conciencia viaja desde el lugar que es su punto de partida hasta tu realidad física para conformar tu realidad
Tu conciencia en las emociones del otro, trayendo su energía, su plasma, e integrándolo en nosotros, también daña en el mismo sentido.
Únicamente que ésta vez los promotores somos nosotros.
La manipulación de las actuaciones, sentimientos ajenos (lo que los otros tienen que decir, pensar, sentir, etc.), siempre que ambas partes acepten esta deformación del depósito de Energía Superior, crea la enfermedad.
Delegar en el mundo toda nuestra conciencia, por otra parte, define, aunque no necesariamente llegue a plasmarse en el físico, la realidad de lo que es el Sida.
Nos quedamos a expensas de los demás, dejamos de ser dueños de nosotros mismos y nos desvanecemos para que nos guien otros.
