
El Resentimiento, ¿Le hace mal al otro o a vos ?
“ Tengo un resentimiento contra…No me gusta pensar en esto por que me duele, me mortifica pero, en verdad, está mucho más presente en mí de lo que quisiera. Cuando algo me sale bien, me amargo pensando en que habría sido mejor si esa persona no me hubiera hecho lo que me hizo. Cuando algo me sale mal, a veces pienso que estoy en esa situación por culpa de esa persona. He tomado o he dejado de tomar decisiones que tal vez me servirán a mí o a los míos, motivado por ese sentimiento.
Cuantas veces nos hemos encontrado evocando dolorosamente y con profunda rabia los hechos, arruinando así momentos de soledad y paz. cuánto tiempo de nuestra vida hemos dedicado a ese dolor que no queremos!…Y, ¿qué es lo que realmente quiero? Que la otra persona, mi agresor, sienta lo que yo siento. Que sufra lo que yo sufro.
Y lo que sucede es que, mientras más acentúo mi dolor, más sufro yo y más sufren los míos, y la otra persona…a veces ni se entera o, si se entera, a lo mejor ya tiene demasiado con sus propias penas, con sus propias confusiones, con su propia amargura.
Ahora puedo hacer dos cosas: o seguir dedicando mi vida a lo que no quiero recordar o aprender a perdonarme y perdonar. Porque tengo que ser consciente de que, para mí, la vida es muy valiosa y sé que de esto puedo aprender algo… A lo mejor, la más grande enseñanza del resentimiento es darse cuenta de que quien sufre y se mortifica con él es uno y no el otro”.
Seguramente vos, como la mayoría de las personas, ha sentido esa mezcla de rabia, desilusión y frustración que se experimenta cuando una persona, una entidad o un grupo de personas, afectivamente importante te han defraudado en algo.. Vos sabes que ese resentimiento te hace daño y, sin embargo, a veces pensas que no es posible o no deseas olvidarlo.
LOS RESENTIMIENTOS NACEN DE LAS EXPECTATIVAS FRUSTRADAS.
En toda relación humana, desde la más ocasional a al más profunda, cada una de las partes espera a que la otra se comporte de determinada manera y a esto
lo llamamos: expectativas. Es algo así como una forma de vivir por anticipado nuestras relaciones con los demás, con todas las suposiciones y deseos que tenemos antes de que un acontecimiento suceda.
Expectativa es una palabra clave cuando hablamos de resentimiento. Los resentimientos nacen de las expectativas frustradas. Cuando damos por descontado y creemos justo y lógico que el otro se comporte de determinada manera en algo que tiene significado especial para nosotros, y esto no sucede
así, nos sentimos injustamente pagados, ofendidos, adoloridos y frustrados. Así comienzan los resentimientos.
Reconozcámoslo o no, de alguna manera nosotros pensamos que la otra persona se va a ver afectada cuando tenemos hacia ella un resentimiento; sin embargo, la paradoja es que el resentimiento es una de esas “victorias engañosas” que obra como un bumerán, es decir, que se devuelve contra el que lo lanza. El dolor que esperaba causarle al otro y todas las demás consecuencias negativas las estás recibiendo vos.
Cuando una persona está resentida con alguien, desea vengarse. Quiere que el mismo dolor que está sintiendo, lo padezca el otro y, por lo tanto, lo primero que se le ocurre es retirarle lo más importante que está dando: su amor, su afecto, su amistad o su interés, dependiendo del tipo de relación que tengan.
Lo importante es que el otro se de cuenta de que está herido y esto le duela.
Quien está resentido con otro, sabotea poco a poco su relación porque, a partir de su herida, aplica una forma intransigente y a veces injusta para juzgar lo que la otra persona hace o deja de hacer. El resentimiento cambia tu perspectiva de la relación, comienzas a ser menos benévolo con el otro; algunas cosas
que antes no te molestaban ahora las encontras insoportables y, aún más, lo que todavía funciona bien entre los dos, empieza a parecerle falso o sin sentido.
Esto lo aplicas no sólo al presente y al futuro sino a tu análisis del pasado, y allí encontras muchos motivos de queja de los que “no te habías dado cuenta antes”.
Este es el momento en que te preguntas: “¿Por qué fui tan ciego o ciega ante todo esto?, ¿cómo fue que deje que esto sucediera y no reaccioné? Lo que pasa es que ahora estás mirando las cosas con otros “ojos”. Ya no tiene la flexibilidad, la comprensión y la buena voluntad que tenía es ese momento hacia esa persona. Ahora, debido a su herida, te has convertido en “un enemigo” y ya no está dispuesto a disculpar nada.
Cuando las cosas llegan a este punto, lo único que nos parecería aceptable sería que el otro se diera cuenta de “lo que nos hizo” –a veces pretendemos que esto suceda sin decírselo directamente -, que nos presentara disculpas y que, de alguna manera, nos dijera que también le duele que le quitemos nuestro aprecio. Generalmente, no sucede nada de esto y aún cuando estés muy dolorido, es posible que el otro ni siquiera se haya enterado del asunto. El que verdaderamente sufre con el resentimiento es el que lo siente, no es otro.
El esclavo es el que espera a que alguien venga a liberarlo.
E. Pound
Bueno después de todo sabes para que sirve eliminar el resentimiento para evitar esto:
Cáncer: Herida profunda. Rencor que se mantiene mucho tiempo. Secreto o aflicción profunda que carcome. Carga de odios. Creer que todo es inútil.
Espero te sirva
